Cuadrillas

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Llamador y Costal

Como toda vivencia, mi paso como capataz de la Virgen de Gracia también tuvo un principio, para ello, tengo que remontarme a 2010, cuando mi padre tuvo la oportunidad de dirigir junto a José Encina al Santísimo Cristo de la Expiración. Desde pequeño, siempre he tenido mucha fe hacia el crucificado de mi Hermandad, mi Cristo de los Estudiantes. Desde el año 2010, empecé a irme tras su paso en cada Estación de Penitencia. Así hasta 2014, que en este año, fue realmente cuando comenzó mi inicio por ésta Hermandad. En gran parte, mi inicio fue gracias a los capataces, que me dieron un voto de confianza para ser los ojos del Señor. Gracias a ellos, el día 15 de abril de 2014, cumplí un sueño, ese día pude llamar al paso de mi Cristo, y verlo elevarse al cielo.

Al año siguiente, en 2015, comenzó mi paso por la Virgen de Gracia. Aún recuerdo el día en que me propusieron ser el capataz de Nuestra Señora, y la verdad, no me lo plantee dos veces y acepté dicha propuesta. La verdad, fue muy duro reunir una cuadrilla para el día del Corpus. Quizás, no era un paso muy llamativo como por ejemplo otros, y recuerdo que estuve buscando costaleros hasta el mismo día de salida, pero con suerte y el apoyo de algunas personas, se consiguió reunir una cuadrilla, y pudimos salir a la calle. Sinceramente… yo no llevaba muchos costaleros, esa es la verdad, pero, en la misma Salida Procesional… me di cuenta de que éramos pocos, pero esos pocos eran los mejores.

Ese día pude aprender mucho de esa magnífica cuadrilla, valores como el sacrificio, compañerismo, pero sobre todo…lo más importante en este bendito oficio, la HUMILDAD. El día 6 de Junio, tuvo lugar la Salida Procesional de la Virgen de Gracia. Recuerdo que ese día me levanté con el típico cosquilleo en el estómago, ese cosquilleo que te entra cuando sabes que será un gran día. Como si fuera un Martes Santos, nos reunimos toda la cuadrilla en el Bar Teodoro a tomar café, y más tarde, cuando  llegó la hora de salir...Los nervios estaban a flor de piel, pero por fin, salimos y todo salió perfecto. Fue aún más emocionante el día siguiente, ya que llevábamos a la A.M Sagrada Columna y Azotes. Aún recuerdo el paso de la Virgen de Gracia por el Arco de Santa María, a mi gusto, el lugar de más interés a la hora de ver nuestra cofradía, ¡fue impresionante!. Por allí, estaba Don Fernando González ´´Piriqui´´, y cuando lo vi, no dudé en dejarle tocar el martillo de la Virgen, porque desde pequeño, siempre lo he tenido como referente en el mundo del martillo, para mí, siempre ha sido y será un maestro de capataces. A la altura de las monjas, y como yo les llamo, ´´las costaleras de la caridad´´, le encaramos la Virgen a la puerta del convento, para que ellas también pudieran rezarle. Por fin llegamos al barrio, y fue muy especial ya que todas las Vírgenes de Gloria se encontraron en la Parroquia de Santiago. De todo esto me quedo con lo que se disfrutó ese día y lo grande que fue ese día para la ciudad de Écija.

N. H.: Jesús Fernández